El partido de cuartos de final acababa de terminar. Argentina había vencido a Suiza clasificándose para disputar la semifinal con Inglaterra y todos festejaban con felicidad. En medio de la euforia estaba Agustín Varela, un hincha tucumano que estaba a punto de cumplir un sueño impensado. Impulsado por el amor a la Selección y a la adrenalina del momento, logró sortear los controles policiales para ingresar en las tribunas VIP del estadio de Kansas, se mezcló entre los invitados y familiares del equipo argentino, y pudo conocer a los jugadores de la selección argentina y crear uno de los mejores recuerdos de su vida.

La ovación que abrazó a una Selección devastada tras perder la final del Mundial

Si bien este episodio se produjo de forma casi espontánea, el contexto se remonta a cuatro años atrás, cuando junto a su amigo Martín siguió cada partido del Mundial de Qatar por televisión. Después de la semifinal soñaron con viajar a la final, aunque no pudieron hacerlo. Esa frustración terminó convirtiéndose en un proyecto mucho más ambicioso. "Nos quedó la espinita de ver a la Selección. Ahí surgió la idea de ir a la Copa América en Estados Unidos. Fuimos a cuartos, semifinal y final. Ahí vimos que era factible, organizable y pagable venir al Mundial", contó en una entrevista con LA GACETA.

El inicio de la travesía

Desde entonces empezaron a ahorrar. Compraron los pasajes antes de conocer el calendario definitivo y, luego de que la FIFA realizó el sorteo de grupos y se definieron las sedes, organizaron los vuelos internos para acompañar el recorrido de Argentina.

La plaza Independencia cambió la tristeza por ovación hacia la Scaloneta

Viajaron de Argentina con las entradas para cuartos y octavos de final y lograron conseguir en la puerta del estadio entradas para 16avos a buen precio. Con la semifinal fue distinto. "Hasta la noche anterior se conseguían entradas a unos 2.500 dólares. Todos esperaban que bajaran el día del partido porque era lo que venía sucediendo, pero pasó lo contrario. Llegaron a ofrecerlas cerca de los 3.500 dólares porque vino muchísima gente desde Argentina exclusivamente para ese encuentro", explicó.

A pesar de no conseguir las entradas para el histórico encuentro entre Argentina e Inglaterra, Agustín días antes ya había vivido la experiencia que convirtió su travesía en uno de los mejores viajes de su vida.

Una movida arriesgada

Después del triunfo frente a Suiza junto a Martín decidieron bajar desde las tribunas más altas hacia los sectores cercanos al campo para ver de cerca a los jugadores, una maniobra que ya habían realizado durante la Copa América.

“Como el estadio de Kansas es más chico que los otros nos parecía más sencillo hacerlo. En cada puerta había policías que pedían la entrada correspondiente y como no la teníamos nos fueron rebotando. Hasta que encontramos una puerta donde no había nadie controlando y entramos", contó.

CRONOGRAMA. La dupla de amigos organizo el viaje dos años antes.

Sin darse cuenta, terminaron en el sector reservado para familiares y amigos de los futbolistas. Pero este nuevo partido todavía no estaba ganado. La seguridad comenzó a exigir las pulseras VIP y desalojó completamente la tribuna para volver a controlar uno por uno. Después llegaron nuevos filtros, una sala de espera y otra revisión más. "En el último control sacaron a mi amigo. Yo pude escabullirme entre la gente y pasar. Intentaba ocultar los brazos para que no se dieran cuenta que no tenía la pulsera", dijo.

Cuando habilitaron nuevamente el ingreso al sector VIP intentó pasar desapercibido. "Para disimular me acerqué a la familia de Julián Álvarez, que eran un montón. Me saqué una foto con ellos y me senté al lado como si fuera uno más", contó entre risas.

Minutos después comenzaron a llegar los protagonistas y Agustín no podía creer lo que estaba viviendo. Lejos de abalanzarse sobre ellos, decidió esperar y mantener el perfil bajo. "Me acerqué calmado y lentamente a cada uno, siempre respetando su espacio y su tiempo con sus familias. Sentía que no era un momento para interrumpirlos. Lo máximo que me salió decirles fue: 'Gracias por todo'", recordó.

Durante esos minutos pudo conversar y sacarse fotos con con Alexis Mac Allister, Leandro Paredes, Rodrigo De Paul, Nicolás Tagliafico, Lisandro Martínez, Gonzalo Montiel, Nahuel Molina, Álvarez, Nicolás Otamendi y Lionel Scaloni. Al "Dibu" Martínez y a Lautaro Martínez los vio de lejos, aunque prefirió no acercarse por temor a que lo descubrieran. "La verdad es que todos fueron muy buena onda. Les pedís una foto, un saludo o una firma y responden de la mejor manera. Son muy respetuosos con toda la gente", aseguró.

Entre toda la emoción y la cautela para no ser descubierto, notó una escena que le llamó la atención. “Escuché cuando Tagliafico le decía a su mamá que contra Inglaterra iban a jugar con la camiseta suplente. Ella le respondió que justo a esa camiseta no la tenía con el nombre de él y que iba a pedir que se lo pusieran. Me dio mucha gracia porque fue una conversación totalmente cotidiana", contó.

Un sueño cumplido

Cuando abandonó el estadio todavía seguía procesando lo que había vivido. "Fue muchísima adrenalina y algo arriesgado por como es la policía de allá, pero valió muchísimo la pena. Fue un momento único, soñado", admitió.

Recién dimensionó la aventura cuando volvió a mirar las fotos, vio la camiseta firmada y comenzaron a llegar los mensajes de amigos y familiares.

"Siempre fue mi sueño venir a un Mundial. Desde chico me encanta el fútbol. Haber podido estar acá, ver tres partidos de la Selección y compartir un pequeño momento con los jugadores es uno de los mejores recuerdos que me va a quedar para toda la vida", afirmó emocionado. “La verdad es que si tuviera la oportunidad de verlos nuevamente, volvería a darles las gracias. Más allá de todo lo que ganaron, son personas muy buena onda que le brindaron felicidad a un montón de gente”, concluyó.